Cuando pensamos en la cantidad de residuos plásticos que “habitan” los océanos, la imagen suele ser desoladora. Sin embargo, en ANTARA OCEAN hemos decidido cambiar la perspectiva. No vemos solo basura; vemos un recurso mal gestionado con gran potencial.
Cuando decimos que nuestros bañadores nacen del océano, no nos referimos a una metáfora poética, sino a un riguroso proceso industrial capaz de convertir un residuo contaminante en un tejido de altas prestaciones.
No es magia, es ciencia aplicada a la sostenibilidad. A continuación, te contamos el viaje que hace el plástico para convertirse en tu segunda piel para esas jornadas de sol y playa.
🗑️ Fase 1: recolección y clasificación selectiva
Como sabes, el plástico PET (el material de la mayoría de las botellas de bebidas) es un problema grave, especialmente para el océano. Millones de botellas acaban flotando, contaminando y poniendo en peligro la vida marina. Pero aquí es donde entra la buena noticia: el PET es 100% reciclable.
El proceso comienza con la recolección de estas botellas. Vienen de:
- Vertederos
- Sistemas de reciclaje
- Limpieza de costas y del mar.
Para obtener un tejido de alta calidad, es crucial la fase de clasificación. Las botellas de PET se separan de otros tipos de plásticos (como el PVC o el HDPE) y se clasifican por colores. Para la industria textil, el PET transparente es el más valioso, ya que permite una coloración posterior más precisa y vibrante, esencial para nuestros estampados marinos.

🧼 Fase 2: de botella a escama (trituración y lavado)
Aquí viene la parte más alucinante: la transformación física. Las botellas limpias se trituran a gran velocidad. ¿El resultado? Cientos de miles de pequeñas y diminutas piezas, como granos de arroz o escamas de plástico. A esto se le llama "escamas de PET" (flakes).
Estas escamas son la materia prima esencial. Si te fijases bien, verías que el plástico que fue una botella ahora es una lluvia de pequeños fragmentos listos para el siguiente nivel.
Sabías que..: El uso de escamas de PET reciclado consume significativamente menos energía que la producción de poliéster virgen (derivado del petróleo), reduciendo la huella de carbono del material base entre un 30 y un 60%.

🧵 Fase 3: la alquimia térmica (extrusión e hilado)
Las escamas de PET se funden. Sí, se derriten a altas temperaturas hasta convertirse en un líquido denso y viscoso. Este líquido no es otra cosa que polímero fundido.
Ahora, este polímero pasa a través de algo llamado una hilera, que es como un cabezal de ducha con muchísimos agujeritos muy finos. Al salir de esos agujeros, el polímero se enfría y se solidifica inmediatamente, creando hilos similares al sedal de pesca, pero mucho más finos. Estos hilos son el poliéster reciclado (rPET). A este proceso se le llama extrusión.

👙 Fase 4: tejido, estampación y confección local
Una vez que tenemos los hilos de rPET listos y enrollados en grandes bobinas, empieza el último acto. Estos hilos se llevan a las fábricas textiles donde, añadiendo un porcentaje de elastano (lycra), se teje la tela que más tarde se convertirá en un bañador.
El resultado es un tejido duradero, transpirable y resistente, con las mismas (¡o mejores!) propiedades que el poliéster virgen, pero con una diferencia gigante: no se ha usado petróleo nuevo en el proceso.
Para plasmar nuestros diseños, utilizamos impresión digital con tintas ecológicas certificadas. Esta técnica, libre de químicos tóxicos, reduce drásticamente el consumo de agua comparado con el tintado tradicional. Así logramos colores vibrantes y resistentes al sol, que son completamente seguros para tu piel y respetuosos con el ecosistema marino.

Una decisión consciente
Entender este proceso nos permite valorar cada prenda no solo por su estética, sino por la innovación que representa. Al elegir un bañador de poliéster reciclado, estás validando una tecnología que da una segunda vida a materiales que, de otro modo, tardarían siglos en degradarse en nuestros ecosistemas marinos.
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